Tres encuentros en torno al claustro

En la vida de las comunidades monásticas y conventuales ocurre una forma de separación o retiro del mundo, esto se conoce como anacoresis (palabra que viene del griego y significa retiro), lo que dificulta el poder conocer cómo se articula internamente en estos lugares su forma de vida. Con el objeto de poder adentrarnos en este conocimiento planteamos desde la Fundación DeClausura tres encuentros, que nos servirían para adentrarnos al otro lado del claustro, para entrar así en la intimidad de sus vidas.

Y es que existe un ingente valor cultural y patrimonial en la forma y modos de vida contemplativa, algo que hasta ahora no había sido apenas analizado y que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial. En el estudio de la Fundación DeClausura estamos catalogando elementos como manifestaciones musicales empleadas en los rezos; técnicas artesanales; prácticas culinarias y recetas gastronómicas. Además estamos estudiando formas de organización y sistemas de comunicación como el lenguaje de signos o el empleo de las campanas.
 
Estas son algunas de las manifestaciones y realidades de la vida contemplativa que fueron comentadas en nuestros tres primeros encuentros desarrollados por Cecilia Cózar, técnico de proyectos de la Fundación.

Oración cantada

Uno de los elementos más importantes que componen la forma de vida contemplativa es la oración, articulada en formas de oración comunitarias muy antiguas y de forma cantada, lo que representa una dimensión musical vinculada a estas prácticas enorme, siendo quizás éste uno de los aspectos más importantes de su Patrimonio Cultural Inmaterial. Durante siete momentos al día las comunidades se juntan para cantar. La evolución que estas prácticas han tenido desde el origen del monacato hasta nuestros días es enorme, desde el gregoriano, el canto llano, la polifonía, el uso de instrumentos, la vuelta al gregoriano y los nuevos usos actuales. Representa un legado musical sin precedentes.

Sistemas de comunicación

Otros factores, también importantes, que componen el Patrimonio Cultural Inmaterial son los sistemas de comunicación como el uso de la campana y el lenguaje de signos para poder comunicarse sin articular palabras, esta manifestación cultural realmente significativa porque viene de muy antiguo, vinculada a la Regla de San Benito, se confirma con documentación escrita del siglo XI el gran uso que tenía, porque en el monasterio se guardaba un silencio absoluto. Esa realidad contribuyó al desarrollo del lenguaje del signos para los sordomudos. Dentro de los monasterios estas prácticas se han mantenido por las comunidades Trapresenses hasta casi nuestros días.

Artesanía

También representan elementos constituyentes del Patrimonio Cultural Inmaterial el mantenimiento de trabajos artesanales, como pueden ser las técnicas de bordado en oro que mantienen algunas comunidades en conventos,  así como las antiguas recetas y elaboraciones gastronómicas que se conservan.

Organización

La vinculación y usos de los entornos naturales constituyen elementos del Patrimonio Cultural Inmaterial, junto con los sistemas organizativos que emplean estas comunidades, que se articulan a través de una regla. Resulta de gran interés analizar y comprender cada unos de estos elementos, que representa una tarea a desarrollar a largo plazo, por eso estamos continuando con el trabajo de estudio de este tipo de patrimonio, que se realiza desde la perspectiva de la antropología.

 

Estudio sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial

Grabación del encuentro sobre la oración cantada (Código de acceso:  7R@YVdL8)

Grabación del encuentro sobre los sistemas de comunicación (Código de acceso: f46.=T7J)

 

 

 

 

 

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