¿Cómo salir a tu encuentro, Señor?
Comienza de nuevo el camino, Señor. Este Adviento abre sus puertas, y Tú quieres acercarte de nuevo a mí.
Miro el camino polvoriento, aún me queda mucho por andar, las huellas de mis pasos quedaron atrás, parece que fue ayer cuando decidí ponerme a caminar y salir hacia tu encuentro, Señor.
Sin embargo, Dios mío, no había apenas comenzado a andar, cuando mis fuerzas empezaron a fallar, me iba debilitando cada vez más. El peso que llevo sobre mis espaldas aún duele y me cuesta mantenerme en pie.
Yo quiero encontrarte, Señor, pero creo que ya no puedo seguir mucho más. He perdido tantas cosas por el camino que ya nada tengo, nada me queda que ofrecerte, vengo vacío, cansado, falto de esperanzas.
Todos mis propósitos quedaron en el olvido, mi única confianza es saber que Tú conoces hasta el fondo de mi alma, conoces todas y cada una de mis intenciones, pero ya ves, Señor, ya sólo me quedan errores y frustraciones. Todos los bienes que poseía han desaparecido, mi seguridad ya solo tiene un nombre: Jesús.
Yo quería salir a tu encuentro con tantas cosas… pero mis expectativas ya se han roto. Ya solo me queda una esperanza: Esperanza de Ti, Señor. Esperanza de que cuando al fin me veas, te acerques, te sientes a mi lado y me hables de Ti.
Lleno de Ti
Esperanza de que me ayudes a levantar, calmes mi sed de Verdad y me ayudes a continuar, tal como soy, vacío de mí, pero lleno de Ti, Señor.
Esperanza de Ti, Señor. Esto es lo único que me queda para vivir este Adviento.
No tengo nada. O quizás ya lo tengo todo. Quizás ya no tengo que luchar por encontrarme contigo, tal vez lo mejor sea dejarme encontrar. Que tú salgas a mi encuentro, que seas Tú quien tenga la primera y la última palabra. Tú de principio a fin.
Ya no me queda nada. O tal vez lo tenga ya todo, porque al verme así, roto y herido, tan solo entonces me mires, y me hables al corazón: “Así te amo, hijo mío, así te amo, vacío de ti, tan lleno de mí”.

Como manifiesta Sor. María, pido al Señor de la Historia, manifestar sus palabras: Así te amo hijo mío, vacío de
ti , tan lleno de mi.
Como manifiesta Sor. María, pido al Señor de la Historia, manifestar sus palabras: Así te amo hijo mío, vacío de
ti , tan lleno de mi.