El Instituto Pontificio Claune celebra 75 años de historia de ayuda espiritual y material a los comunidades de vida contemplativa.
El pasado 18 de marzo, el Instituto Pontificio Claune, dedicado a los Claustros Necesitados desde el año
1951, celebró sus 75 años de existencia.
Su nacimiento como Asociación se produjo bajo el ala de Acción Católica de donde procedían su primer presidente y Junta de Gobierno. El 15 de octubre de 1971 fue erigido como Instituto Pontificio con la misión de ayudar espiritual y material a los institutos de vida contemplativa. Fue reconocida como asociación eclesiástica pública y está formada por laicos, sacerdotes y religiosos.
Mucho por celebrar

Los actos conmemorativos se iniciaron con la Santa Misa víspera de San José (patrón de la vida contemplativa) y fue presidida por el obispo de Claune y emérito de Tarazona, D. Eusebio Hernández (OAR). Las Hermanas de Mater Dei, como en todas las celebraciones del Instituto, acompañaron con sus maravillosas voces la Eucaristía.
Las Hijas de la Caridad, una de las columnas del Instituto, pusieron a disposición capilla, salón de actos y un exquisito vino español elaborado por los alumnos de Hostelería del colegio Nicoli.
En el salón de actos, el padre Juan Carlos Ortega (LC), director del Instituto Pontificio, y Almudena Sánchez-Castillo, subdirectora del mismo, explicaron los motivos de la fundación de Claune y su evolución histórica hasta nuestros días. Esta evolución ha quedado reflejada en un libro que se regaló a los asistentes y que lleva como título Un acercamiento a la Historia de Claune, en el que se recuerda entre otros “logros” la puesta en marcha en 1963 de la Jornada Pro Orantibus en España.
El padre director explicó la situación presente del Instituto; los distintos medios de formación que se ofrecen a las contemplativas; las ayudas materiales que se conceden a los conventos que lo solicitan; pero también el número de aquellos que se quedan sin atender por falta de medios económicos, momento en que apeló a la generosidad de los amigos de Claune, como la Fundación DeClausura, y a los amigos de los amigos.
Uno de los actos más emotivos y de mayor importancia fue la entrega de reconocimientos a los representantes de instituciones y personas que se han distinguido a lo largo de la historia del Instituto. En este aspecto hay que destacar a los religiosos claretianos, las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón y a las Hijas de la Caridad que se ocuparon de la dirección, formación espiritual, formación laboral, atención sanitaria y un largo etcétera hasta el año 2010.
Durante los discursos y testimonios fueron apareciendo en las pantallas fotografías de monjas de distintos conventos y órdenes que generosamente quisieron contribuir compartiendo los momentos de ocio vividos durante 1951 y el año 2000. Varias religiosas de distintos conventos felicitaron online esta gozosa celebración, intervenciones que fueron muy aplaudidas por el público.
Muy entrañable fue el testimonio de un matrimonio ya mayor (aunque joven de espíritu) que son voluntarios de Claune desde hace algunos años y a los que nada les arredra. Los Carmelitas Contemplativos de Santiago de Compostela, a modo de cierre, tuvieron el detalle de grabar algunas canciones que sorprendieron muy gratamente a los asistentes del acto.
El acto concluyó con muchos corrillos comentando con admiración como esta celebración había abierto sus ojos a la gran misión de la vida contemplativa (tan desconocida) y la labor del Instituto Pontificio mientras alegraban su paladar con las delicias que habían preparado los alumnos de la escuela.
A la salida, unas jovencísimas colaboradoras de Claune agasajaron a los participantes con una bolsita con repostería monástica variada y un ejemplar del libro antes mencionado.
El Instituto Pontificio Claune agradeció a los numerosos invitados la asistencia, y participación en una celebración tan importante para la vida contemplativa.
