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Crónica monástica de una visita histórica

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La vida contemplativa estuvo muy presente y muy cerca de León XIV durante el viaje apostólico a España.

La reciente visita apostólica del Papa León XIV a España ha dejado una profunda huella en la Iglesia, sostenida por la intensa oración de las comunidades de vida contemplativa de nuestro país. Como expresan en su blog las Clarisas de Cigales (Valladolid), “desde la clausura la visita del Papa León XIV se vive de otra manera. No estamos en primera fila. Nuestra cercanía no es de metros, es de comunión. Y esto, que parece poca cosa para un mundo acostumbrado a medirlo todo con imágenes, para nosotras es una forma muy verdadera de presencia. (…)

La oración de monjas y monjes dio fruto hasta tal punto que el Santo Padre, en la catequesis que dio en Roma al regresar de España la agradeció expresamente con estas palabras: “Quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico, especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Sigan rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes. ¡Gracias!”

Una presencia que sostiene

Cuando el Papa viene, también pasa por el monasterio pues pasa por la oración, por ese silencio donde la Iglesia entera cabe sin hacer ruido. (…) Cuando vemos al Papa rodeado de multitudes, algo dentro de nosotras se recoge. Mientras muchos le acompañan con cantos, nosotras queremos acompañarlo con silencio. Mientras otros levantan pancartas, nosotras levantamos súplicas. Mientras muchos graban el momento para conservarlo, nosotras lo guardamos en la oración para entregarlo. Hay una belleza escondida en vivir así. La clausura enseña que no hace falta verlo todo para participar de verdad. No hace falta tocar para amar. No hace falta salir para estar cerca. Hay presencias que no hacen ruido y, sin embargo, sostienen mucho.”

La belleza de la fe

Por otro lado, la comunidad de las Agustinas del Monasterio de la Conversión (Sotillo de la Adrada, Ávila) comparte en su web la huella que ha dejado en sus corazones la visita del Papa León a España. Merece la pena detenerse a leer todos sus testimonios. Muchas de ellas se desplazaron a Madrid para estar con el Papa en la Vigilia, en la Misa. Allí, la hermana Carolina se conmovió ante la belleza de la fe de tantos y tantos, “muchos conocidos y muchísimos desconocidos, pero todos hermanos, comulgando el mismo Cuerpo y la misma Sangre, hechos uno solo. Hemos sido bendecidos por el don de la unidad. (…) La sonrisa era el saludo primero entre los que nos cruzábamos por las calles y, después, nos regalábamos unos a otros la amabilidad de la palabra, del gesto de deferencia, del cuidado especial hacia los pequeños, los ancianos, las mamás que han sido valientes y han salido a verte con sus bebés en brazos. No sé si lo sabes, pero ha habido una paciencia gigantesca en las colas de horas que se llenaban no de quejas sino de cantos, rezos y esperanza. (…) Me ha conmovido (…) el humanismo integral al que nos has llamado hecho ya realidad (…) No apariencias sino rostros fiables.”

El valor del silencio

Por su parte, la hermana María Lombardero destaca que le “llegó especialmente al corazón la invitación que nos hizo el Santo Padre a hacer silencio para poder escuchar a Dios. En medio de un mundo que corre constantemente, que nos llena de ruido, de mensajes y de preocupaciones, escuchar al Papa recordarnos que necesitamos detenernos para encontrarnos con el Señor fue para mí una llamada muy fuerte y muy actual. Sentí que aquellas palabras iban dirigidas personalmente a mi corazón. Como tantas veces nos recuerda san Agustín, Dios nos espera dentro de nosotros mismos, pero para descubrirlo necesitamos entrar en nuestro interior. El Papa nos invitó precisamente a eso: a salir de las prisas, a no vivir siempre hacia fuera y a recuperar espacios de silencio donde Dios pueda hablarnos. Pero quizá lo más impresionante fue lo que sucedió después. Cuando comenzó la adoración eucarística, aquel mensaje se hizo realidad. Miles y miles de jóvenes permanecimos en un silencio que todavía hoy me emociona recordar. Un silencio lleno de Dios. No era un silencio vacío, sino de presencia. Miraba a mi alrededor y me impresionaba ver a tantos jóvenes y familias con niños pequeños a su lado recogidos, rezando y adorando al Señor con una sencillez y una profundidad que hablaban por sí solas. Creo que fue uno de esos momentos que permanecen grabados para siempre en el corazón.”

El valor de la vocación contemplativa

Tres hermanas de su comunidad, junto con otras Agustinas contemplativas, estuvieron presentes en el encuentro que mantuvo el Papa en la Nunciatura Apostólica con la familia Agustina donde León XIV destacó que el valor de la vocación contemplativa es fundamental para dar verdadero sentido a la acción social de la Iglesia.

Cierto es que las comunidades monásticas y de clausura se han volcado por completo en este viaje, convirtiéndose en el motor espiritual y en las artesanas silenciosas de las celebraciones.

Mientras los voluntarios organizaban y colaboraban en los actos multitudinarios que se sucedían en ciudades como Madrid, Barcelona o Santa Cruz de Tenerife, los conventos de clausura trabajaron en la elaboración de 12.000 decenarios para que los peregrinos se llevaran un recuerdo tangible de los encuentros con el Santo Padre así como en la confección de ornamentos litúrgicos para las celebraciones oficiadas por el Papa (lienzos, paños litúrgicos, manteles de altar y otros elementos textiles).

Y, además del ora et labora, monjas y monjes facilitaron nuestra preparación espiritual con encuentros virtuales y presenciales como el organizado por la Fundación DeClausura.

En Montserrat con la Moreneta y los benedictinos

Por último, destacar la visita del Papa el miércoles 10 de junio de 2026 a la Abadía de Montserrat, cuya comunidad vivió una jornada histórica al acoger la visita de un Pontífice 44 años después de que lo hiciera Juan Pablo II. En un ambiente que sirvió como puente entre el primer y el segundo milenio de la abadía, el Papa León XIV fue recibido por el abad, el P. Manel Gasch i Hurios, y el obispo de Sant Feliu, Fra Xabier Gómez. Casi 8.000 personas acompañaron a la comunidad benedictina en las plazas del monasterio, mientras que 1.200 niños de escuelas cristianas de Catalunya le dieron la bienvenida en el atrio entre el repique incesante de las campanas.

Tras besar la Vera Cruz y recibir las llaves de la basílica, el Santo Padre presidió el rezo del Santo Rosario con los misterios gloriosos. Durante el acto, la Escolanía y la Capella de Música de Montserrat interpretaron la Salve Regina a ocho voces del P. Joan Cererols y el tradicional Virolai. Uno de los momentos más esperados fue la veneración de la Virgen por parte de León XIV, quien emocionado confesó: «La Moreneta siempre me ha acompañado», recordando la parroquia que fundó en Trujillo (Perú) bajo esta advocación. El pontífice encomendó a la Virgen su servicio petrino y recordó el gesto del Papa Francisco al entregarle la Rosa de Oro. La histórica jornada concluyó en la intimidad, con un almuerzo privado del Papa junto a la comunidad benedictina y los escolanes.

1 comentario en «Crónica monástica de una visita histórica»

  1. Realmente la visita del Papa LEON XIV, fue muy importante para ESPAÑA
    Les pido que recen para el Papa, cuando visite la República Argentina y su segunda Patria del PERU,
    y llegue a Uruguay, visite nuestra capital Montevideo, que tiene a su frente El cardenal Daniel Sturla,y
    realice su viaje a la ciudad de Florida, donde veneramos a la virgen de los 33 Orientales, patrona de nuestra
    Patria, también visite a la ciudad de Paysandú.
    Desde ya muchas gracias por sus oraciones.

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