El mundo necesita la vida contemplativa

Beatriz Berne es novicia en el Monasterio benedictino de la Santa Cruz en Sahagún. 

Cuando sentí la llamada el Señor me dejó muy claro que me necesitaba y me quería en la vida contemplativa. En la intimidad del claustro somos el pulmón de la Iglesia. Esta sería la respuesta fácil a por qué necesita el mundo este tipo de vida religiosa.

Vivir en clausura para servir al mundo

A pesar de que los monasterios y conventos españoles están llenos de rejas, éstas no suponen una separación de la sociedad sino todo lo contrario: la vida contemplativa y de clausura supone una prolongación de las necesidades y problemas del mundo, pues son muchas las peticiones de oración que nos llegan.

En el silencio de la vida de clausura empieza el camino hacia el autoconocimiento, este es el clima en el que nos encontramos con nosotros mismos, nuestros miedos, y preocupaciones, en el silencio entramos en nuestro rincón sagrado.

Muchos son los monasterios y conventos que ofrecen en la actualidad sus espacios para realizar retiros, ejercicios espirituales y encuentros. Aunque la comunidad no tenga contacto directo con los visitantes su presencia oculta anima a muchos a seguir este camino de discernimiento.

Lo que ofrece la vida de clausura y contemplativa es el amor al prójimo, y es a través de este amor donde encontramos a Dios. Se trata de una vida auténticamente dedicada al servicio en lo secreto y escondido.

Austeridad y paz de la vida contemplativa

Hay que destacar también que los que vivimos la vida de clausura y contemplativa, vivimos la austeridad imitando la vida de Jesús. Eso supone un ejemplo para la sociedad actual cada vez más consumista y desvalorizada, intentamos con nuestra vida en la pobreza vivir como Jesús vivió.

Es importante destacar que muchas son las situaciones de conflicto y de guerra a nivel mundial, pero en nuestro entorno también podemos encontrar circunstancias difíciles en las familias, competitividad en los puestos de trabajo… En este sentido queremos ofrecer la paz que esta vida de recogimiento nos aporta.

Ora et labora

Pero en otros ámbitos, también la sociedad necesita esta vida de clausura. El lema ora et labora se actualiza en el siglo XXI, ya que los monasterios y conventos tienen que trabajar para su sostenimiento, por tanto, son diversas las actividades económicas que se desarrollan en los claustros: la encuadernación, la restauración, la repostería.. estas entre otras actividades se destacan en la sociedad por su buen hacer y esmero en los pequeños detalles.

La aportación al mundo de la cultura es notable, ya que cada vez son más las monjas y monjes que se animan a escribir, componer música, e incluso participar en encuentros y debates. Esto nos hace más visibles en el mundo y da a conocer nuestra vida tan desconocida para muchos.

Y qué decir de la conservación del Patrimonio. Muchos de los tesoros artísticos y arquitectónicos se conservan gracias a la tarea impecable de las monjas y monjes a lo largo de los siglos.

Y es que en realidad la vida de clausura necesita al mundo y el mundo necesita de esta preciosa vida que Dios nos regala como don.

 

Lee la entrevista a Sor Beatriz

3 replies on “El mundo necesita la vida contemplativa

  • Antonio Velandrino

    Hola hermana Beatriz.
    Creo que has has descrito muy adecuadamente la belleza de la clausura, tanto para quien, como tu, la vive, como para quienes admiramos y agradecemos vuestra convicción y dedicación.
    Que Dios te bendiga,
    Antonio

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  • Carlos Gómez - Ibarlucea Sempere

    Hola hermana Beatriz.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices y te animo a que sigas ayudándonos con tus reflexiones.
    El silencio, el recogimiento son aspectos de nuestra vida que nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos y nos ayuda a ser mejores ; y sobretodo con nuestro prójimo.
    Muchas gracias.

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  • Pedro Ruiz

    Hermana Beatriz:
    Le escribo desde la ciudad de Paysandú- Uruguay.
    Mi agradecimiento por vuestra entrega a Jesús en la pobreza y orando siempre por todas las necesidades de la Humanidad. Como dijera San Jan Pablo II , estamos en uno de los momentos más apasionante de la Historia.
    Ofrezco mis oraciones por todas ustedes, y a su vez pido recen por mí.

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