“La vocación de la monja de clausura es como el corazón, no lo vemos pero es vital.”

El pasado 3 de julio Sor Evelyn del Niño Jesús profesó votos perpetuos que le han convertido en “esposa de Jesús para toda la eternidad”, tal como decía Santa Teresa de Calcuta. En el Monasterio de Monjas Dominicas de Santo Domingo el Real de Segovia, sus hermanas están llenas de gratitud. La recibieron hace unos años con gran alegría cuando esta mujer llegada del Extremo Oriente llamó a sus puertas. Quería ser monja de clausura y responder con un sí a la llamada de Dios a la vida contemplativa. Tras un proceso de discernimiento vocacional, la hermana Evelyn ha pronunciado “sí quiero” al Amor de su vida.   

Sor Evelyn del Niño Jesús

Sor Evelyn del Niño Jesús

Siendo natural de Singapur y hasta hace relativamente poco azafata de vuelo… ¿qué hace una mujer como usted en un lugar como este?
Amar a Dios.

¿Puede hablarnos un poco de su conversión?
Yo era protestante y siempre buscaba a Dios. Buscaba la Verdad, aunque no era muy religiosa. Estuve en la escuela y el colegio protestante durante doce años. En la iglesia protestante recibí el bautismo. Más tarde Dios me dio la gracia de entender la enseñanza acerca de la llave de Pedro a través de un amigo católico y fui aceptada en la Iglesia Católica.

¿A qué se debe su sonrisa? Dicen que no hay quien se la borre.
A la felicidad en Dios.

Y ahora ya es esposa de Dios. ¿Qué ha supuesto para usted su profesión perpetua?
Una mayor intimidad con Él.

¿Por qué formar parte de la orden de los Predicadores?
Viajaba mucho en vacaciones y solía ir a la iglesia de Santa María de Minerva de Roma. Allí está enterrada santa Catalina de Siena y le rezaba mucho. Tengo una amistad espiritual con ella. De hecho, le llamo “madre”, como la gente de su tiempo y comparto su mismo carisma de “veritas”. Más tarde en Singapur, las hermanas de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta me presentaron a un padre dominico que celebraba la Misa con ellas. Así conocí a los dominicos españoles. Uno de ellos es de Segovia y fue quien me presentó a las que hoy son mis hermanas.

La monja de clausura en la Iglesia

El lema de su orden es “Alabar, bendecir y predicar”. ¿Cómo se predica desde la clausura?
Con el silencio y la oración. No hay hablar mucho porque la existencia de una monja de clausura puede hacer más que si está en el mundo, por su vida de oración, por su vida de caridad con sus hermanas… Y aunque mucha gente ni entiende nuestra forma de vida ni sabe de nuestra existencia, la vocación de la monja de clausura en el monasterio es como el corazón para el ser humano. No lo vemos pero es vital. Así es la vida de una monja de clausura en la Iglesia.

Imaginamos que para las dominicas de Segovia, su profesión perpetua habrá sido muy emocionante y esperanzadora, tras tres décadas sin vocaciones en el monasterio de Santo Domingo.
Sí, pero no les faltaban otros regalos de Dios Padre todos aquellos años.

Y ahora habita con ustedes una postulante. ¿Cómo la acompañan en este proceso de discernimiento vocacional?
La llamada es de Dios, nuestra parte es rezar mucho por ella. Dios nos busca hasta que nos damos cuenta. Cuando empezamos a sentir que nos falta “algo” porque lo que tenemos no nos llena, tenemos que ser muy sinceros con nosotros mismos y saber lo que quiere de verdad. 

Unión con Dios y con la Humanidad

Háblenos de su actual vida. ¿Cómo es su día a día?
Desde el amanecer oramos para mantener la unión con Dios y  con la humanidad. La Constitución Sacrosanctum Concilium nos enseña que la liturgia “es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza” . 

Por la mañana trabajamos para unirnos a la gente que se gana el pan con esfuerzo y sudor. Después de comer, tenemos un tiempo de recreo y por la tarde, estudio que tiene mucha importancia en nuestra orden. Para las monjas, el estudio no solo nutre la contemplación, sino que remueve los impedimentos que provienen de la ignorancia. Además el estudio informa el juicio práctico y es también una manera de iluminar la mente por parte del Espíritu Santo.

Y a las 7 de la tarde recibimos la fuerza que mana especialmente de la Eucaristía.

¿Considera la vida contemplativa como un camino de plenitud? ¿Por qué?
Quiero decir que la vida contemplativa no es solo para las monjas o los religiosos. En efecto, la contemplación, o la amorosa mirada del alma a la Verdad divina, es para todos los cristianos.

Es cierto que la vida religiosa nos da una vida que favorece a la búsqueda de Dios pues es una llamada de Dios. Cuando doy la respuesta a Dios y me pongo de acuerdo con su Voluntad, me siento feliz. Para mí, la religiosa puede dar su vida no solo totalmente a Dios. También, por el Señor, totalmente a la humanidad.

Soy una pecadora, pero Dios quiere que yo haga como un centinela ante el mundo para decir “Dios está. Hay Dios. Hay eternidad”. Por fin lo que me atrae a la vida religiosa o la vida de una monja de clausura, es aceptar el Amor de Dios, es la unión con Dios para hacer su Voluntad. Solo quiero dar gracias a Dios por esta llamada y por el don de la vida religiosa.

 

A continuación podrás ver la ceremonia de Profesión Solemne de Sor Evelyn del Niño Jesús del pasado 3 de julio.

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