Sor María de Gracia, monja jerónima en el Monasterio de Santa Marta de Córdoba, nos comparte su lectio divina
+En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo+
«Tengo ante mis ojos, Señor, tu bondad»
(Sal 25 R)
Así me he despertado hoy y he saboreado el silencio.
Me encanta la música del silencio, me transmite tu voz, Señor.
¡Gracias, Señor, porque no apartas tu mirada de mi alma!
Ahí te busco y ahí te encuentro, y me guardas de todo mal.
Gracias, Señor por tus cuidados. A todos nos guardas ¡Gracias!
Gracias también cuando caigo, por la luz que me regalas.
Con tu luz me veo como soy, me ayudas a conocerme.
Sobre todo a vivir en humildad y amarme desde tu verdad
Para mí es muy importante saberme tan pobre y amada por ti.
«Sondeas mis entrañas y mi corazón y camino hacia tu verdad» (Salmo 25).
Para esto me has llamado a la vida, para esto vivo.
«Jesús dio orden de atravesar a la otra orilla»
(Mt 8, 18-22))
Atravieso yo la vida con los ojos puestos en la otra orilla.
Así todo lo de aquí me lleva hacia allí para vivirlo en libertad.
Dios que nos hizo libres desea que vivamos en su libertad.
Libertad de hijos suyos, su libertad, que no es como la nuestra.
Libertad de anchura infinita, de gozo inefable y música sacra
Es oración de una monja sencilla que camina al paso de Dios.
