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León XIV: “La llamada al silencio es más necesaria que nunca”

El Papa ve en el silencio, la soledad y la oración de la vida eremítica un signo de esperanza y comunión para la sociedad contemporánea marcada por el ruido y la dispersión.

«En un mundo cada vez más alienado en la exterioridad mediática y tecnológica» es «más necesaria que nunca» la «llamada a la interioridad y al silencio, a vivir en contacto con uno mismo, con el prójimo, con la creación y con Dios». 

León XIV

Con estas palabras, el Papa León XIV se dirigió el 10 de octubre de 2025 a un grupo de eremitas italianos en el marco del Jubileo de la Vida Consagrada. Reunidos en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, el Santo Padre destacó su vocación como “fermento de vida divina” en medio de un mundo saturado de ruido y distracción.

León XIV señaló que su vida, centrada en la oración y el silencio, constituye un testimonio de esperanza para toda la Iglesia pues muestra «la belleza de la vida contemplativa» y estimular a los demás descubrir la presencia del Señor en su propia interioridad y a tratarle.

«Ustedes están llamados a vivir esta vocación a la adoración y la oración interior, propia de todo creyente, de manera ejemplar, para ser testigos en la Iglesia de la belleza de la vida contemplativa”.

León XIV

Citó el Evangelio de Juan sobre los verdaderos adoradores (Jn.4,23) y subrayó que los ermitaños están llamados a vivir de manera ejemplar la vocación a la oración interior:

«El Padre busca y llama, en todo tiempo, a hombres y mujeres para que le adoren a la luz de su Espíritu y en la verdad revelada por su Hijo único”.

Papa León IV

Los frutos y la importancia de la vida contemplativa

El Papa recordó que la vida eremítica «no es una huida del mundo, sino una regeneración del corazón».

“No es una huida del mundo, sino una regeneración del corazón, para que sea capaz de escucha, fuente de acción creativa y fructífera en la caridad que Dios nos inspira.”

León XIV

León XIV subrayó que «de la íntima amistad con el Señor renace la alegría de vivir, el asombro de la fe y el gusto por la comunión eclesial».

El Santo Padre invitó a los eremitas a continuar mostrando el rostro orante de la Iglesia, tanto en las zonas rurales —donde escasean sacerdotes y religiosos— como en las ciudades, «marcadas por la mala soledad». En ambos contextos, añadió, «las presencias eremíticas son oasis de comunión con Dios y con los hermanos».

“Vuestra simple presencia y vuestro testimonio orante, a través de la comunión con el obispo y las relaciones fraternas con los párrocos, se hacen preciosos y fecundos, ya que aumentan el ‘soplo espiritual’ de la comunidad cristiana”.”

León XIV

Volver al corazón

León XIV les pidió también que animen a los fieles a mirar hacia dentro: «Todos podéis estimular al prójimo a volver sobre sí mismo, a redescubrir el centro del corazón, como nos enseña el Papa Francisco en la encíclica Dilexit nos«

El Pontífice destacó el papel de los eremitas como guardianes del anhelo de Dios que habita en el corazón humano.

“Allí, en la profundidad del alma, cada uno podrá descubrir el fuego del deseo de Dios que arde y nunca se apaga”

Papa León IV

León XIV explicó que este camino interior requiere purificación y vigilancia: «El Señor llama a los eremitas a entrar en este lugar escondido del corazón, excavándolo pacientemente, para realizar una inmersión interior que exige un camino de vaciamiento y despojo de sí mismo».

«Dios nos pide que cerremos la puerta a los malos pensamientos para custodiar con vigilancia y combate espiritual un corazón puro, humilde y manso».

Papa León IV

Intercesión en este tiempo agitado

Inspirado en Evagrio Póntico, el Papa recordó que “monje es aquel que, separado de todos, está unido a todos”, expresión que revela la paradoja fecunda de la vida eremítica: una soledad habitada que se transforma en comunión y compasión por toda la humanidad.

El Papa describió la soledad orante como una fuente de comunión universal: «La soledad orante genera comunión y compasión por todo el género humano y por toda criatura, tanto en la dimensión del Espíritu como en el contexto eclesial y social».

Por ello, invitó a los eremitas a asumir una misión de intercesión en favor de todos:

«Este tiempo tan agitado les pide que entren en el misterio de la intercesión de Cristo en favor de toda la humanidad, aceptando ponerse en medio entre la criatura, frágil y amenazada por el mal, y el Padre misericordioso, fuente de todo bien».

León XIV

Antes de concluir, León XIV evocó las palabras de san Agustín: “Tu deseo es tu oración; y si es un deseo continuo, es también una oración continua”. Invitó a los eremitas a permanecer a ponerse «en medio, con las manos levantadas y el corazón vigilante» y a caminar «siempre en presencia de Dios, solidarios con las pruebas de la humanidad. Manteniendo la mirada fija en Jesús y abriendo las velas de vuestro corazón a su Espíritu de vida, navegad con toda la Iglesia, nuestra madre, en el mar tempestuoso de la historia hacia el Reino del amor».

Este encuentro que sin duda puso en valor de la vida contemplativa y del papel insustituible de los eremitas, a quienes el Papa definió como una “semilla preciosa de renovación espiritual para toda la Iglesia”.

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