Fundadas por el padre Aldama para vivir en permanente adoración del Santísimo Sacramento para dedicarse a “la adoración, la alabanza y la reparación del Santísimo Sacramento del Altar”. Se veneraba antiguamente una capilla dedicada a San Roque como protector de la peste y de las enfermedades. En 1958 esa capilla se recubre por sus cuatro bandas por un edificio que conocemos en la actualidad y cuya planta circula alrededor de dicha capilla, que sigue conservándose, y donde se ofrece de modo muy especial un lugar donde la continua exposición del Santísimo abre la posibilidad de la oración y el encuentro a las gentes que lo visitan.
Para sostener la vida contemplativa realizan tareas de costura y bordado para la Iglesia y a lo largo de los años han establecido, a través de sus puntadas, una sólida relación con la Semana Santa de Ferrol.
Exposición del Santísimo de manera perpetua en la capilla.
