Es uno de los pocos monasterios que sobreviven de la docena que hubo en la capital maragata. Originado quizás en el siglo XIII a partir de una capilla de la parroquia de Santa Marta, donde vivían ermitaños, fue consolidado en el XV por los franciscanos de la Orden Tercera.
En un tiempo , el convento fue dúplice , ya que una parte estaba ocupada por los monjes franciscanos y otra parte fue ocupada por las monjas de la misma orden . Hoy día , sigue siendo un convento franciscano , de monjas de clausura , muy conocidas entre los vecinos de la ciudad y otros que vienen de fuera a probar su famoso Pan de ángel y las bonitas labores y manualidades que realizan . Y, además, cada Viernes Santo, bien entrada la noche, nos deleitan con su bello canto a la Virgen de la Soledad.
Destaca principalmente por sus valiosos artesonados del siglo XIV, una singular azulejería en pavimentos y zócalos, y las armaduras de la iglesia.
