Santa Teresa de Jesús, Madre del Carmelo Descalzo, fundó en vida diecisiete monasterios, vio como bajo su inspiración se abrían otras comunidades, tanto de monjas como de frailes, pero falleció sin ver cumplido su proyecto de fundar en Madrid. La capital del Reino, el asiento de la Corte, era su gran sueño, pero las intrigas políticas y eclesiásticas no se lo permitieron. Poco duró este vacío, cuatro después de su muerte, san Juan de la Cruz y la madre Ana de Jesús hicieron realidad el anhelo teresiano.
El nuevo Carmelo, puesto bajo la advocación de Sta. Ana (a la que con el tiempo se le añadiría la de san José) se convirtió en uno de los monasterios de referencia de la Orden del Carmen. El monasterio de Santa Ana y San José de Madrid ha habitado en once casas distintas a los largo de los años desde 1.586 hasta su habitual ubicación en 1.959 las ultimas de ellas por la presión urbana por construir.
