No se tiene constancia de la fecha de su fundación; aparece documentado por primera vez en 1.244 bajo la advocación de Santa María Magdalena. Se trataba de un beaterio de los muchos que jalonaban la España medieval.
El monasterio se desarrolla a través de un claustro renacentista de planta cuadrangular. En cuanto la parte superior del claustro como las enjutas de sus arcos soportan un grupo de escudos heráldicos con las armas del Ducado de Alburquerque. Se conservan restos de pintura mural en las cuatro esquinas del claustro, donde se representa a San Blas, Sta. Águeda, Jesús en el Pretorio, Sta. Clara con San Francisco, y el apóstol Santiago. En el interior del claustro también se localiza un cristo crucificado gótico arcaizante, probablemente del siglo XIV, en un retablo fechable hacia 1.540 y formado por dos columnas abalaustradas, enmarcando una tabla con la representación de la Virgen y San Juan.
En el siglo XVI sufrió una importante renovación por una hija del segundo duque de Alburquerque, pasando a formar parte del mecenazgo del Ducado de Alburquerque, siendo su actual propietario.
