El convento de clausura de Belvís, fundado a principios del s. XIV por los frailes dominicos del vecino convento de Bonaval. En el templo se venera a la Virgen del Portal, la figura cuyo hallazgo motivó la fundación del convento en 1313. La leyenda le atribuye el milagro de ‘huir’ de su capilla y aparecer en el pequeño nicho de la portería donde estuvo originalmente colocada.
Tiene la peculiaridad de poseer dos templos: la iglesia conventual y el santuario de la popular Virgen del Portal. La iglesia, sólo visible durante el culto de los domingos, está destinada a la oración íntima de las monjas. Es una obra de la primera mitad del s. XVIII de Casas y Novoa, el mismo arquitecto de la fachada de la Catedral. El conjunto es de gran sencillez y sobriedad. El santuario destaca la talla de la Virgen del Portal, gótica del s. XIII, sobre el camarín de la Virgen está la imagen de Santo Domingo de Guzmán.
