Tras varias traslados a distintitas ubicaciones de Madrid, recalan en la población de Moralzarzal en la Sierra de Guadarrama en 1.980.
Estas monjas que han dado tantos tumbos, que tienen ahora un monasterio humilde, alejado de nuevo, como al principio, del mundo urbano, estas monjas, en todos sus desplazamientos, han llevado consigo tanto el cuadro de Ruiz de la Iglesia como la reliquia de San Raimundo de Fitero.
