Fundado en 1.634, este monasterio recoleto pamplonés debió su existencia a la munificencia de los marqueses de Montejaso D. Juan de Ciriza y Doña Catalina de Alvarado, su esposa.
El conjunto conventual tiene gran parecido con el real monasterio madrileño de la Encarnación, también de agustinas recoletas, hasta el extremo de parecer aquel un rincón del Madrid de los Austrias. Sobre la puerta de entrada a la iglesia hay una imagen de la Inmaculada Concepción, obra del escultor Miguel López de Ganuza. También son suyos los dos escudos de los fundadores situados a los lados de la ventana central, que ilumina el coro. En el interior hay un conjunto de retablos barrocos realizados en 1.700 por Francisco Gurrea y García. El templo estaba decorado por una colección de tapices basada en los cartones de Rubens.
