La orden de clausura papal de las Salesas Reales llegó a Vigo en 1927. En un inicio, las monjas se instalaron provisionalmente en un chalé en la zona de Montecelo. Dicha propiedad pertenecía a Manuel Bárcena Andrés. La adquisición de esta primera finca fue gestionada por la Hermana Margarita, religiosa que guardaba lazos de parentesco con el rey Alfonso XIII. Debido a la necesidad de unas instalaciones definitivas acordes a sus estrictas normas de clausura, se planificó la construcción de un nuevo convento en el barrio de la Calzada de Teis. La comunidad encargó en 1942 los planos al célebre arquitecto gallego Antonio Palacios. Su idea original concebía un complejo monumental con un gran patio central, múltiples pabellones y una iglesia de proporciones imponentes. Por falta de presupuesto, el gran complejo nunca llegó a terminarse en su totalidad. Únicamente se edificó uno de los pabellones monásticos, que fue concluido formalmente en 1944.
Es un edificio de estilo regionalista, con un cierto aire medieval. Se construyó con el material autóctono por excelencia, el granito, y en su fachada se usaron las piedras tal y como salen de la cantera, sin pulir, lo que consigue ese inconfundible efecto rústico, tan característico de este monasterio, en el que solo se aprecia el trabajo de los canteros en los vanos.
