EL convento fue construido entre 1.621 y 1.632, siendo ocupado por monjas Clarisas Franciscanas a finales de este último año. Serían los benefactores D. Juan de Pedraza y los condes de Molina de Herrera.
El altar es presidido por un lienzo de S. Clara y S. Francisco, enmarcado en un retablo del renacimiento. Hay a la izquierda y la derecha otros altares: el de la Virgen de las Flores y el de S. Antonio respectivamente, ambos fueron cedidos por la Condesa de Campo Alange en 1.777. A los pies del templo hay un Cristo Crucificado que destaca sobre las baldosas rojas. En el arranque de la bóveda de medio cañón con lunetos se encuentran inscritas en una cornisa las clausuras fundacionales. En las pechinas de la bóveda esférica se ven representaciones de S. Francisco, S. Clara, S. Antonio y San Buenaventura. En el arco triunfal se encuentra triplicado el escudo del Conde de Molina de Herrera. Sobre la entrada de la iglesia se encuentra una imagen de Santa Clara y dos escudos pertenecientes a los fundadores don Pedro y don Juan.
Se conserva en un inmejorable estado, el paso del tiempo y diferentes obras de mantenimiento lo han conservado para disfrute y gozo de todo aquel que lo visite
