Alrededor del año 1645, el arzobispo de Santiago de Compostela por aquel entonces, Fernando de Andrade, ordenó construir el convento de las monjas agustinas y comunicarlo con el pazo a través de un particular arco-pasadizo. El enclave en el que fue construido el convento era el mismo en el que anteriormente había existido una antigua capilla, consagrada a San Cristóbal.
Ambas construcciones, el pazo y el convento, forman un conjunto arquitectónico de gran valor, que ha sido declarado Monumento Histórico-Artístico. La edificación del pazo es de fecha anterior a la del convento. La Iglesia de San Cristóbal, de estilo barroco. La influencia del arte compostelano es evidente. La iglesia del convento, es de planta rectangular y consta de una nave. En su portada, como en la del cenobio destacan los escudos de Fernando de Andrade. Una infinidad de óleos y tapices flamencos e italianos de gran valor se conservan en su interior.
