Monasterio de San Juan Bautista
Género: Femenino
Orden de Santa Clara - O.S.C. (Clarisas)
Diócesis: San Cristóbal de La Laguna
La presencia e historia de las Clarisas en Canarias se remonta al año 1547, fecha en la que llegan diez religiosas a la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, procedentes de los Monasterios Urbanistas de San Antonio de Baeza y Regina Coeli de Sanlúcar de Barrameda.
Un incendio acontecido en 1697 destruye buena parte del inmueble, que se reconstruye y abre al culto en 1700. Por tanto la fábrica del convento en su configuración actual data del siglo XVIII. Del exterior destaca el ajimez o mirador de gusto mudéjar, que data de 1717. Su iglesia es de una sola nave, con presbiterio rectangular, al que se accede por un arco de medio punto. Especial interés artístico posee la cubierta de la capilla mayor, una armadura ochavada de influencia mudéjar. En su almizate, un relieve en talla dorada realizado durante el primer cuarto del siglo XVIII, y en el cual aparecen representados San Francisco y Santa Clara.
Disponen de un Museo de Arte Sacro que puede visitarse.
Descripción historico artística:
Consagrado a San Juan Bautista, el edificio conventual de Santa Clara se alza en el centro de la ciudad donde continua en la actualidad cumpliendo con su primitiva misión. Sin ser monumental, los anchos muros que lo rodean son un fiel reflejo de la clausura. Ocupa toda una manzana delimitada por las calles Ascanio León y Huerta, Anchieta, Viana y Nava y Grimón. Destaca un torreón en la esquina de la calle Viana con Ernesto Ascanio que se remata con un mirador de estilo canario-andaluz, fabricado en 1717. La iglesia se alinea paralela a la calle León y Huerta. Su interior mide unos 23 metros de largo y poco menos de 10 metros de ancho; es de una sola nave, espaciosa y llena de luz, de buena altura y cubierta con un magnifico artesonado en la parte correspondiente al presbiterio.
El interior del convento se articula en torno a dos bellos patios ajardinados. Ambos se comunican con la Iglesia, aunque se accede al coro bajo a través del corredor que bordea al menor de ellos. Dispone, además de un tercer patio, pasillo o pequeña calle rectangular donde estuvo ubicado el antiguo beaterio. Esta zona hoy, adecuada a los tiempos y a las necesidades de la comunidad, se ha destinado a los múltiples usos que marcan la vida cotidiana de la clausura, trabajo, silencio y oración, tales como; lavandería, cocina, refectorio, sala de labor, sala de estudio, oratorio, oficinas, sala capitular, obrador (trasera), estudio del noviciado y, al final del mismo, se ha construido recientemente una moderna cripta.