Fray Pedro de Villacreces se retiró a una ermita en La Aguilera y, hacia 1404, allí fundó un convento franciscano según la nueva espiritualidad del momento, que se convirtió en centro de la reforma de la Orden en Castilla.
Uno de sus más fieles discípulos -fray Pedro Regalado– será quien le suceda al frente de la congregación y consiga edificar un nuevo convento, con amplia iglesia que se consagró el día de San Francisco del año 1438.
La nave central de la iglesia original del santuario está dedicada a la Anunciación de María:
- La capilla de la Gloria, donde están enterrados Don Juan de Zúñiga y su esposa, y se encuentra el bulto yacente de San Pedro Regalado que culminaba el sepulcro original.
- La capilla de San Pedro Regalado, de forma octogonal ovalada, con arbotantes y una destacada linterna terminada en chapitel.
- El camarín de planta poligonal con arbotantes, tras el retablo de San Pedro Regalado. En el centro del mismo hay un túmulo funerario que contiene la cenizas del santo y fue realizado en 1910.
Otorgado un “Solete” de la guía gastronómica Repsol en el año 2.025. Pone en valor los dulces artesanos que por su tradición y gran calidad se elaboran en el obrador de este monasterio.
