El convento fue fundado a comienzos del siglo XIII, en 1.224 por la regla de San Damián y bajo la advocación de Santa Catalina, aunque pronto cambió a la de Santa Clara. El convento de Santo Domingo fue un antiguo convento de dominicos que se encuentra adosado a la antigua iglesia románica de Santo Tomé. A principios del siglo XIX el convento fue desamortizado. En 1.854, las monjas de Santa Clara junto con las de la Concepción, se trasladaron a este convento desde una casa contigua a la desaparecida iglesia de San Clemente. Una de sus más ilustres moradoras fue la Venerable Clara (1902-1973)
El convento se caracteriza por la sobriedad y la sencillez. Destaca, en su fachada de mampostería, una galería de arcos construidos con ladrillos situada en el piso superior. Se manifiesta claramente la zona añadida a finales del siglo XVI, que ocupa la calle clausurada. En este paño se puede observar un arco cegado sobre el que se encuentran algunos escudos borrados. Sobre el tejado, aparece una pequeña espadaña de ladrillo con dos campanas.
