Se fundó en el año 1.378, por voluntad del rey Enrique II de Castilla y su esposa Juana Manuel, cuando se trasladó a Palencia un grupo de monjas de la Orden de Santa Clara procedentes de la localidad de Reinoso.
La Iglesia de este Convento de estilo Gótico de los siglos XIV y XV es la única en todo Palencia que tiene planta de cruz griega, con triple cabecera absidial. La iglesia y el edificio conventual exhiben una combinación de técnicas y estilos: elementos mudéjares (celosías, decoración), gótico tardío, bóvedas de crucería, portada decorativa.
Una de las piezas más destacadas es el Cristo Yacente o “Cristo de la Buena Muerte”. Talla de madera de aproximadamente 1,40 m, con pelo y uñas naturales. Se custodia en una capilla. El Cristo de las Claras apareció flotando en el mar y fue encontrado por el Almirante Enríquez en el mar Mediterráneo dentro de una urna emitiendo un resplandor sobrenatural. El almirante dispuso que la imagen sagrada fuera llevada al pueblo palentino de Palenzuela, donde ejercía señorío, para darle allí culto. Pero al llegar al pueblo cerrateño de Reinoso, frente al castillo que había servido de monasterio a las monjas Clarisas ahora instaladas en Palencia, se detuvo el animal que portaba el Cristo sin que hubiera forma de hacerle seguir adelante. Los presentes dedujeron ser voluntad divina que la imagen recibiera culto en el Monasterio de Santa Clara de Palencia
