El Monasterio de Santa Clara conocido por el de Nuestra Señora de los Huertos, tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XIII, con raíces en el Arrabal de las monjas, y su historia se entrelaza con la de la judería medieval de la ciudad. La historia del monasterio está ligada a la judería de la ciudad, ya que una de las primitivas sinagogas se ubicó en la parte trasera del monasterio, posteriormente convertida en la iglesia de Santa Cruz, y finalmente pasó a formar parte del monasterio.
Está habitado por una comunidad de monjas Clarisas.
El monasterio destaca por su arquitectura, que combina elementos góticos y renacentistas, creando un espacio que es tanto espiritual como estéticamente impresionante. Entre sus puntos más destacados se encuentran la portada plateresca, las gárgolas y los pináculos que adornan su fachada. La portada, de estilo plateresco, se cobija bajo arco escarzano y su tímpano semicircular está presidido por la imagen de la Virgen sedente con el Niño, que flanquean las figuras arrodilladas de un ángel y del deán López de Frías. En el patio exterior se enterraba a los pobres y enfermos que morían en el Hospital de San Mateo, y desde los primeros años del siglo XIX hasta 1.906 sirvió de cementerio público.
