Mención muy especial merece la portada de esta iglesia, una de las más interesantes que se conservan en la ciudad, finalizada en 1504, en ella se dan la mano el estilo mudéjar con el gótico y aparecen algunos de los primeros elementos decorativos propios del renacimiento . Fue ejecutada por el escultor Pedro Millán con la colaboración del ceramista de origen italiano Francisco Niculoso Pisano , y en ella se combinan el ladrillo agramilado con los arcos apuntados, junto con alficez, flameros y medallones. La iglesia se levanta entre los años 1483 y 1489. Pertenece al conocido tipo “de cajón” (de una sola nave), con cabecera plana y coros alto y bajo a los pies. Su condición de gótico-mudéjar queda fielmente reflejada en sus cubiertas, a base de bóvedas nervadas profusamente decorada de tracería gótica en la cabecera, y un magnífico artesonado mudéjar en la nave, obra de Diego López de Arenas , realizado en 1623, con cubierta de par y nudillo. 2 ‘ El retablo mayor, presidido por una escultura de Santa Paula, fue realizado por José Fernando de Medinilla, en 1730. En los laterales del presbiterio se encuentran los sepulcros de los marqueses de Montemayor, recubiertos de azulejo de cuenca. En el muro izquierdo se levanta el retablo de San Juan Evangelista, realizado por Alonso Cano en 1635, la figura del santo que preside el mismo, fue esculpida por Juan Martínez Montañés en 1637.
Otorgado un “Solete” de la guía gastronómica Repsol en el año 2.025. Pone en valor los dulces artesanos que por su tradición y gran calidad se elaboran en el obrador de este monasterio.