Construido en 1.512 no fue ocupado hasta 1.606 por frailes carmelitas. Pero el auge de la Contrarreforma llevó al Papado a pedir que en las entradas de las ciudades se instalasen franciscanos y dominicos para velar por la fe de quienes a ellas se acercasen y como situación ideal para la Inquisición. De modo que por su ubicación en Sigüenza los carmelitas tuvieron que dar paso a los franciscanos.
Con la desamortización de Mendizábal, se clausuraron todos los monasterios con menos de 12 monjes, por lo que pasó a manos de las ursulinas que convirtieron parte del monasterio en un colegio femenino. En esta fachada ondulada barroco se encuentran los escudos de las diversas órdenes religiosas que lo han habitado pero en ella destacan dos cosas, la imagen de la Purísima en la hornacina central y el escudo de armas en el triángulo superior edcorado con volutas. El segundo edificio, situado a 900 metros de la sede principal, es el antiguo Convento de San Francisco, se encuentra tras un jardín al final del Paseo de la Alameda. El colegio se sitúa al lado derecho y trasero de la Iglesia. Se trata de un claustro sencillo, con arcos de medio punto. Todo el conjunto, en piedra de sillería, con varios blasones, leyendas grabadas, puertas y ovoidales ventanas de un barroco sencillo.
