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Dominicas

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MONJAS DE LA ORDEN DE LOS PREDICADORES O.P. 

Moniales Ordinis Predicatorum

CONTEXTO HISTÓRICO 

Las Monjas de la Orden de los Predicadores constituyen la rama contemplativa de la familia dominica, fundada en Fanjeaux (Francia) por Santo Domingo de Guzmán en 1206. Por el sur de Francia, se había extendido la herejía cátara* y Santo Domingo con su predicación logró la conversión de varias mujeres que habían sido entregadas a los monasterios cátaros por familias nobles con dificultades económicas. 
El Santo con el fin de ofrecerles protección, formación cristiana y un espacio donde vivir su consagración a Dios, fundó en 1206 el monasterio de Santa María de Prouilhe (Prulla), considerado el primer monasterio de monjas dominicas. 

Desde sus inicios, la comunidad contó con la dirección espiritual de Santo Domingo, quien veía en la oración y penitencia de las monjas “ser una con Cristo” además de un apoyo indispensable para la predicación de los frailes. Con su oración contribuyeron a terminar con la herejía cátara. 
La Orden de Predicadores (dominicos) fue aprobada oficialmente por el papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216 para llevar a cabo «la predicación de la palabra de Dios, propagando por el mundo entero el nombre de nuestro Señor Jesucristo» y con la misión de que “la palabra que sale de la boca de Dios no vuelva a El vacía» .

Posteriormente se fundaron monasterios en Madrid (1218), Roma (1221) y Bolonia (1223), consolidándose la expansión de la rama contemplativa dominica. Santo Domingo redactó unas constituciones estableciendo el modelo de vida religiosa que llegará hasta nuestros días. 
A lo largo de los siglos, las monjas dominicas han mantenido una profunda dedicación al estudio teológico siendo Santo Tomás de Aquino el principal referente de la Orden puesto que con sus obras que siguen siendo actuales, sistematizó e hizo más comprensible la fe cristiana. Una de las premisas dominicas de rabiosa actualidad es la necesidad de escrutar las Escrituras y los signos de los tiempos. 

* La herejía cátara surgió en Europa occidental entre los siglos XII y XIII. El sur de Francia apoyó la visión dualista que defendían: un principio bueno espiritual y otro malo responsable del mundo material. 
 

CARISMA 

Los monasterios de dominicas son autónomos, de clausura papal y derecho pontificio. Cada monasterio es gobernado por una priora, elegida en capítulo.  

El carisma de las monjas dominicas consiste en la búsqueda constante de Dios mediante la contemplación, la oración y el estudio, participando espiritualmente en la misión predicadora de toda la Orden. Aunque viven en clausura, su vida posee una dimensión apostólica, ya que sostienen con su oración la evangelización realizada por los frailes y por toda la Iglesia. 
La contemplación se nutre principalmente de la liturgia, especialmente de la Eucaristía (“Cristo es comido, se renueva la memoria de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la vida futura”) y del Oficio Divino. Las celebraciones de Laudes, Vísperas y Completas ocupan un lugar central en la jornada, convirtiendo toda la vida comunitaria en una continua alabanza a Dios. Junto a la oración litúrgica, las monjas practican la lectura orante de la Palabra de Dios, la meditación personal y el silencio. 

Dominicas de la Solana en un momento de recreación 

Según las Constituciones dominicas, el estudio de la Sagrada Escritura, la Tradición de la Iglesia y la teología, son una dimensión esencial de su vocación. El estudio no busca la erudición, sino profundizar mejor en el Evangelio con el objetivo de ser más fiel al Señor, alimentar la contemplación y discernir mejor la voluntad de Dios. De este modo, se puede transmitir un mayor conocimiento de Dios y transmitir su presencia al mundo mediante el testimonio de vida: 

 “Porque el estudio, parte genuina de la Observancia de la Orden, recomendado ciertamente por el bienaventurado Domingo a las primeras hermanas, no solo nutre la contemplación, sino que, removiendo los impedimentos que provienen de la ignorancia, e informando el juicio práctico, favorece el cumplimiento de los consejos evangélicos con una fidelidad más lúcida y pretende servir a la unanimidad de las mentes. Finalmente, con su constancia y dificultad, constituye una forma de ascesis y equilibrio”  

Las virtudes que caracterizan a las dominicas además de las explicadas anteriormente son la fraternidad, la obediencia, la pobreza y el trabajo.  

Las monjas viven en comunidad compartiendo los bienes que se subordinan al bien común del monasterio, de la Orden y de la Iglesia. El trabajo cotidiano se entiende como una prolongación de la vida contemplativa. De esta manera, toda su existencia se convierte en una predicación silenciosa que anuncia el Evangelio mediante la oración, la penitencia, el estudio y la entrega total a Dios. 

HÁBITO 

El hábito de las monjas dominicas está formado por una túnica y escapulario blancos, correa, velo y capa negros. 

JORNADA 

En la vida dominica se entrelazan trabajo y oración tal y como podemos observar en su horario: 

5:20 levantarse
6:15 Oración ante el Santísimo 
7:15 Lectura espiritual, Laudes, Tercia 
8:10 Desayuno escuchando una plática formativa. 
8:30 oficios varios. 
9:30 1ªparte del Santo Rosario. 
10:00 Santa Misa, Acción de gracias. 
10:45 Oficios. 
12:30 Sexta.2ª parte del Santo Rosario 
13:00 Comer 
13:40 Recreación 
14:30 descanso 
15:30 Nona, 3ª parte del Santo Rosario 
16:30 Oficios 
18:00 Lectura espiritual/clase 
18:45 Coro con el Santísimo expuesto. 
19:00 Adoración 
20:00 Vísperas 
20:20 Cena 
21:00 Recreación 
21:45 último rezo

EVOLUCIÓN 

Durante los siglos XIII y XIV, numerosos monasterios se fundaron en Europa, especialmente en Francia, Italia, España y Alemania. Muchas comunidades alcanzaron gran prestigio espiritual e intelectual, destacando figuras como Santa Catalina de Siena, vinculada a la espiritualidad dominica, aunque perteneciente a la Tercera Orden. 
Durante la Baja Edad Media, el número de los monasterios aumentó convirtiéndose en centros de cultura religiosa, producción artística y copia de manuscritos.  
Debido a las crisis políticas, guerras, epidemias y periodos de relajación disciplinaria -propios de la época- se impulsaron diversas reformas internas con el propósito de recuperar el espíritu original de la Orden. 

La Reforma protestante del siglo XVI y las transformaciones religiosas de la Europa moderna afectaron profundamente a muchas comunidades. Algunos monasterios desaparecieron en territorios que adoptaron el protestantismo, mientras que otros se fortalecieron gracias al impulso renovador de la Contrarreforma. En los siglos siguientes, las monjas dominicas extendieron su presencia a América, Asia y otros territorios de misión. 
Con la explosión de la Revolución Francesa, el mundo comenzó a secularizarse y en España, la influencia del Liberalismo condujo a la supresión de numerosos monasterios dispersándose muchas comunidades (desamortización de Mendizábal etc.,) A pesar de ello, muchas casas sobrevivieron o fueron restauradas posteriormente, y surgieron nuevas fundaciones en distintos continentes. 

Durante el siglo XX, especialmente tras el Concilio Vaticano II, las monjas contemplativas dominicas revisaron sus constituciones y formas de vida para adaptarse a las necesidades contemporáneas sin abandonar su identidad esencial. Se reforzó la formación teológica, la colaboración entre monasterios y la apertura a las realidades del mundo mediante la hospitalidad, la acogida espiritual y diversos medios de comunicación. Es especialmente llamativa la expansión de las Dominicas de Olmedo (Valladolid). 

En la actualidad, las monjas contemplativas dominicas están presentes en numerosos países de Europa, América, África y Asia. Su vida sigue centrada en la oración litúrgica, la contemplación, el estudio y la vida fraterna, manteniendo vivo el carisma heredado de Santo Domingo: contemplar la verdad y compartir espiritualmente sus frutos con el mundo. 

EMBLEMA

El lema: Laudare, Benedicere, Praedicare («Alabar, bendecir y predicar»)   

Alabar a Dios mediante la oración litúrgica Bendecir a Dios y a los demás con la propia vida Predicar la verdad del Evangelio.  

La cruz representa a Cristo como centro de la vida de las monjas. El color blanco indica pureza, verdad y la luz de Cristo, el color negro representa la penitencia, la austeridad y la renuncia.  

La estrella según la tradición, en el bautismo de Santo Domingo, se posó una estrella en la frente como signo de que iluminaría al mundo con la luz del Evangelio.  

Santa Catalina de Siena 

Santa Catalina de Siena (1347-1380) Nació en Siena, Italia, y desde muy joven ingresó en la Tercera Orden Dominicana, donde llevó una intensa vida de oración, penitencia y servicio a los pobres y enfermos. Vivió una gran experiencia mística y destacó por sus cartas a gobernantes, obispos y al papa. En una época de graves conflictos políticos y religiosos, trabajó activamente por la paz entre las ciudades italianas y por la reforma espiritual de la Iglesia. Su intervención fue decisiva para favorecer el regreso del papado desde Aviñón a Roma. Fue proclamada Doctora de la Iglesia en 1970 y es copatrona de Europa. 

Santa Rosa de Lima 

Santa Rosa de Lima (1586-1617), nacida en Lima, Perú, fue la primera santa canonizada del continente americano. Desde niña mostró una profunda devoción religiosa y decidió consagrar su vida a Dios siguiendo la espiritualidad dominicana como terciaria. Se caracterizó por una vida austera, dedicada a la oración, al sacrificio personal y al cuidado de los enfermos y necesitados. En su propia casa atendía a personas pobres y abandonadas, convirtiéndola en un pequeño centro de caridad. Tuvo experiencias místicas y su vida refleja el ideal dominicano de unir la contemplación con el servicio al prójimo. 

Santa Inés de Montepulciano 

Santa Inés de Montepulciano (1268-1317) fue conocida por su extraordinaria vida de oración y por los fenómenos místicos que la acompañaron. Ingresó muy joven en la vida religiosa y fue abadesa antes de cumplir los veinte años. Más tarde fundó un monasterio dominico en Montepulciano, donde promovió una estricta observancia de la regla y una intensa vida espiritual. Su fama se debió a su humildad, sabiduría y capacidad para guiar a otras religiosas.  

Santa Margarita de Hungría 

El año 1989 se fundó La Comisión Internacional de Monjas (CIM)  
con el objetivo alentar de la vida contemplativa junto al Maestro de la Orden.  

Santa Margarita de Hungría (1242-1270), hija del rey de Hungría. Desde pequeña fue ofrecida a Dios y educada en un monasterio dominico. Se dedicó a la vida religiosa viviendo con gran sencillez, obediencia y espíritu de servicio. Llevó una vida de oración, penitencia y deseo de contribuir a la paz de su reino, que había sufrido invasiones y conflictos. 

FEDERACIONES DE ESPAÑA 

En España existen 4 federaciones: 

La Federación de Santo Domingo  

La Federación de la Inmaculada Concepción Chile (2 Monasterios). 

La Federación de Nuestra Señora del Rosario  

La Federación de Madre de Dios consta de 10 monasterios, situados en: Olmedo (Valladolid) España (Sede legal y monasterio-madre); y otros países como Puerto Rico, Angola, Islas Antillas, Taiwán, Argentina, Grecia, Corea Camerún y Angola.