¿Tiene sentido la vida de una monja de clausura?

Sor María Rocío reflexiona sobre la vida de la monja de clausura con el equipo de la Fundación. “Las hermanas contemplativas estamos en medio del mundo, con los ojos y todo nuestros ser en el Cielo y los pies en la Tierra. Estamos para dar alabanza a Dios y para tender la mano al hombre de hoy.

A pocos días de la Jornada Pro Orantibus dedicada a oración a favor la vida contemplativa, Fundación DeClausura conversa con Sor María Rocío, Clarisa del Monasterio Corpus Christi de Segovia. A continuación transcribimos su reflexión.

Paz y bien

Ahora que terminamos el mes de María y estamos ya tocando la llegada del Espíritu, estamos viviendo días hermosos. Son días que nos hacen profundizar más en la dimensión de Dios y de los demás.

Estamos siempre muy agradecidas a la Fundación DeClausura. Muchísimas gracias por acordaros y poneros en contacto con nosotras. Gracias por querer a las almas contemplativas, por compartir con las hermanas lo que tenéis, por ser los ángeles de las hermanas contemplativas.

Para nosotras cualquier ayuda, sea poca o mucho, nos alegra muchísimo porque la necesitamos.

Me emociono siempre porque siempre nos estáis ayudando y lo agradecemos mucho.

Hay que compartir y repartir. Es la gran alegría de los cristianos: compartir nuestra pobreza y repartir nuestra gran riqueza que es Dios. 

En la debilidad

Nuestras hermanas mayores siguen estables dentro de un orden. Somos poquitas pero aquí estamos luchando para que estén en su casa, en su convento, en su Sagrario, dando gloria a Dios y volviendo a manifestar al mundo que Dios está en la debilidad y no tanto en la riqueza, en el poder…

Dios está en lo sencillo y en lo humilde,  como el Espíritu Santo, en la brisa, en el agua, en el fuego… Él es el enamorador que nos enamora cada día. Nos apasiona solamente ser en Dios.

Somos lámparas

Estos días nos llegaba el lema de la Jornada Pro Orantibus: “La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal”

Nosotras somos almas orantes contemplativas; almas orantes en medio de la Iglesia, con los ojos del corazón y todo el ser en el Cielo pero con los pies en la Tierra. Estamos en medio de nuestro mundo, para dar alabanza a Dios y para tender la mano al hombre de hoy.

No tenemos nada. No somos nada. Incluso si una monja muere prácticamente nadie se entera. El mundo no cambia. ¡O sí! No lo sé. Dios sabe.

Nuestra vida tiene sentido

En un momento en el que se cierran conventos porque se descarta todo y parece que estamos mejor si nos vamos a otro sitio con otras hermanas, es habitual que muchas hermanas mayores sufran. 

Es cierto que las contemplativas hacemos profesión de pobreza, es cierto que no tenemos lugar, pero somos humanas y el corazón se desarrolla en una iglesia, en la Diócesis, en el lugar al que Señor nos llamó siendo jóvenes. Hay hermanas que llevan 70 u 80 años en un mismo convento y lo aman. No es apego a unas paredes, es amor a un lugar con gente, con rostros…

Por eso agradecemos vuestro cuidado amoroso a las almas contemplativas, a las monjas de clausura, que nos hace cada día tener más consciencia de lo que somos en las manos de Dios.

Tenemos presente

Ahora me dicen mucho que no tenemos futuro, que esto se está acabando. Sí, posiblemente, en un año o dos. Lo que Dios disponga. Pero yo siempre digo: “No tenemos futuro, ni nos importa. Porque lo que tenemos es presente, presente en las manos de Dios“.  

Porque nos pueden quitar todo el convento y las hermanas se pueden morir; pero nadie nos puede quitar a Dios. Dios nos tiene a nosotras. Eso es lo que somos. Somos una lamparita que quiere alumbrar al mundo.

En este mundo de descarte la vida de una monja de clausura aparentemente no tiene ningún sentido. Sin embargo, nosotras hacemos al mundo preguntarse por Dios. Porque cada vez que una persona se pregunta “qué pintan esas monjas ahí “, en el fondo se están preguntando: ¿y eso? ¿y Dios? Y eso es bueno. Porque Dios es y existe.

 

Cómo ayudar al monasterio

El equipo de la Fundación DeClausura te invita a ayudar a las Clarisas del Corpus Christi de Segovia. www.declausura.org/donativos

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