Un paseo por el arte, la historia y la vida espiritual del Monasterio de Santa Isabel la Real de Granada

Crónica monástica de la presentación de un libro muy esperado

Por las Hermanas Clarisas del Monasterio de Santa Isabel la Real de Granada

 

El pasado día 9 de junio, tuvo lugar en nuestra iglesia la presentación del libro: Monasterio de Santa Isabel la Real de Granada. Paseo por la historia, el arte y la vida espiritual. Se trata de un libro “largamente deseado, que responde al anhelo de varias generaciones de hermanas amantes del Señor y de todo lo que nos ha dado: el patrimonio carismático franciscano clariano, el monasterio que han cuidado con muchos sacrificios, la tradición e historia durante estos cinco siglos…

El acto comenzó a las ocho de la tarde. Nos acompañaba un público muy variado: amigos de la Comunidad, bienhechores, profesionales, familiares, vecinos, hermanos en la fe… Destacamos con agradecimiento el silencio, la atención y la escucha que se respiraba en todo momento.

Hubo tres intervenciones y varias actuaciones musicales de las Hermanas, que acompañadas con el órgano antiguo recién restaurado, amenizaron gratamente la velada.

Mantener vida nuestra identidad

En primer lugar habló, desde el coro bajo, nuestra Madre Abadesa Sor Mª del Carmen Jiménez. En nombre de la Comunidad dio la bienvenida a los asistentes y expresó su deseo de que este encuentro resultase enriquecedor para todos. Sus primeras palabras fueron para dar gloria a Dios por habernos regalado este libro. Después expresó su gratitud por el don de las hermanas, que a lo largo de los siglos han cuidado del Monasterio y “nos han trasmitido el amor a la casa que es consecuencia del amor al Señor”. De modo entrañable destacó la entrega de las hermanas que forman la Comunidad, especialmente de las que en la actualidad son las más mayores: Sor Asunción, Sor Ana María, Sor Isabel, Sor Mª del Carmen.

Por otro lado, Madre puso de manifiesto que “con este libro también nos hacemos eco de los deseos e intenciones del Papa Francisco, que en sus últimos documentos para la vida contemplativa femenina nos ha exhortado a:  “Poner atención en la propia historia y en el cuidado de la belleza de los espacios comunes. Siendo esto indispensable para mantener viva la identidad y fortalecer la unidad de la familia y el sentido de pertenencia de sus miembros.”

Finalmente dio las gracias al P. Antonio C. Molinero Espadas, nuestro colaborador en la realización del libro; al P. Eugenio Martínez Manjón, O.F.M. por su precioso prólogo lleno de sensibilidad y conocimiento de nuestra Comunidad; y a otras personas y entidades que con gran disponibilidad e interés nos han ayudado en esta gran aventura.

Ave verum

Antes de comenzar la presentación del libro, las Hermanas nos ofrecieron un primer canto titulado Ave verum. Esta composición es un himno latino compuesto en el siglo XIII para acompañar la elevación de la Hostia en la Misa. El texto pone de relieve el vínculo entre Eucaristía y la Cruz. Son solo cinco versos, pero llenos de gran contenido. Dice así:

Salve cuerpo verdadero,
nacido de María Virgen,
verdaderamente atormentado,
inmolado en la cruz por el hombre,
de cuyo costado traspasado
manó agua y sangre.
Sé para nosotros prenda
en el trance de la muerte.
Oh Jesús dulce,
oh Jesús piadoso,
oh Jesús, Hijo de María.

¿Qué es este libro?

Seguidamente tomó la palabra el P. Antonio C. Molinero, que basó su presentación planteando cinco cuestiones relacionadas con el libro:

¿Qué es este libro? Con este interrogante el Padre dejó muy claro que no es una guía turística sin más, sino unos “paseos” realizados por las zonas visitables del Monasterio en compañía de alguien, por ejemplo: Santa Clara, que nos cuenta su historia de siglos convertida hoy en historia de salvación, su experiencia ante la belleza y el arte de todo lo que le rodea: edificios, espacios, imágenes, naturaleza, agua, piedras, columnasY de manera muy especial su experiencia de vida espiritual y su Forma de vida:

Ya que por divina inspiración os habéis hecho hijas y siervas del Altísimo y sumo Rey, el Padre celestial, y os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir según la perfección del santo Evangelio, quiero y prometo tener siempre, por mí mismo y por mis hermanos, un cuidado amoroso y una solicitud especial de vosotras como de ellos. (San Francisco de Asís, Forma de vida para Santa Clara)

¿Cuál es la esencia del espíritu que ha animado esta obra?

En segundo lugar realizó esta pregunta ¿Cuál es la esencia del espíritu que ha animado esta obra? Respondió basándose en estas palabras del Papa Francisco dirigidas a todos los consagrados:

Mirad al pasado con gratitud. Cada Instituto viene de una rica historia carismática. En sus orígenes se hace presente la acción de Dios que, en su Espíritu, llama a algunas personas a seguir de cerca a Cristo, para traducir el Evangelio en una particular forma de vida, a leer con los ojos de la fe los signos de los tiempos, a responder creativamente a las necesidades de la Iglesia. La experiencia de los comienzos ha ido después creciendo y desarrollándose…Es como la semilla que se convierte en un árbol que expande sus ramas. Es oportuno que cada familia carismática recuerde… sus inicios y su desarrollo histórico, para dar gracias a Dios, que ha dado a la Iglesia tantos dones, que la embellecen y la preparan para toda obra buena.” (FRANCISCO, Carta apostólica con ocasión del año de la vida consagrada, 21 de noviembre de 2014).

¿Obra de quién? 

En tercer lugar el Padre Antonio C. continuó su presentación abordando el tema de la autoría del libro: ¿Obra de quién? Con gran originalidad y conocimiento de nuestra forma vivendi así como de la historia que emerge de nuestro Archivo, afirmó que para él este trabajo no es obra de una persona, de una monja o de la comunidad actual. Más bien se trata de una labor confeccionada a lo largo de los siglos por muchas personas que han respondido, incluso sin saberlo, a la llamada que las Constituciones de nuestra Orden nos hacen al respecto:

“Dar a conocer a las hermanas los sucesos más importantes del monasterio y de la Orden y de consignarlos por escrito, según convenga, para memoria de la posteridad; más aún, comuníquese fraternalmente a las hermanas todo aquello que puede ser de utilidad y edificación (CCGG, n. 108.).

Así, destacó el trabajo de Hermanas Cronistas o Secretarias que habían reflejado en sus escritos tantos acontecimientos y vivencias históricas y carismáticas. Citamos algunos ejemplos:

Sor María del Amor de Dios (1904)

Sor María del Amor de Dios (1904)

s. XVI: ​Sor Elvira de Leonés
s. XVII: ​Sor Catalina Lasso de Castilla
Sor Eugenia de la Cueva y Enríquez (abadesa)
s.XVIII: ​Sor Bárbara Maldonado y Enciso (abadesa)
Sor Jacinta Herrasti (abadesa)
​Sor María Manuela Aguilar (abadesa)
s. XIX: ​Sor María Teresa Valero (abadesa)
​​Sor María Dolores Villarrasa (abadesa)
​​​​Sor María Guadalupe Tallo
​​​​Sor María Clementa Jorquera y Muñoz (abadesa)
s. XX: ​​Sor Delfina de la Inmaculada Moyano (abadesa)
​… y las que aún viven…

Junto a ellas, añadió,  la colaboración de otras personas que se han sentido espiritualmente unidas a la Familia Franciscana-Clariana. En primer lugar citó a Isabel la Católica, a quien se debe la existencia de nuestro monasterio. Contribuyó a ello su celo cristianizador y su particular devoción a San Francisco de Asís y a Santa Clara, que le llevó, entre otras cosas, a ser terciaria franciscana y pedir ser enterrada con el hábito de la Orden.

Después nombró a los Marqueses de Bedmar: Gaspar Cueva Benavides y Manuela Enríquez Mendoza (s. XVII); al pintor Pedro Atanasio Bocanegra (s. XVII); y al Presbítero D. Fermín Navarro Gómez (s. XX), que es el único hombre que por su fama de santidad está enterrado dentro de la clausura.

¿Qué tiempo se ha empleado para hacer este libro?

A continuación y como consecuencia de todo lo anterior la siguiente cuestión planteada era evidente: ¿Qué tiempo se ha empleado para hacer este libro? Sinceramente, siguió diciendo, la realización material de este tomo ha sido llevada a cabo entre los años 2015-2022. Pero en realidad preferimos decir que es una obra de más de cinco siglos.

El paseo

Finalmente expuso brevemente la estructura-contenido del libro, que consta de una Introducción histórica y diez capítulos. En todos ellos el lector podrá descubrir una bellísima combinación entre nuestra espiritualidad y las múltiples obras de arte que se encuentran en las distintas dependencias.

  1. Portada, Compás, Puerta de la Iglesia, Puerta reglar y Locutorio
  2. Iglesia
  3. Coro bajo
  4. Claustro bajo
  5. Sala Capitular
  6. Refectorio
  7. Escalera principal
  8. Coro alto
  9. Claustro alto – Biblioteca
  10. Dormitorio Regina

Los merecidos aplausos de todos los asistentes pusieron punto final a la amena y detallada exposición de nuestro querido P. Antonio C. Molinero.

La espiritualidad clariana

Seguidamente habló el P. Eugenio Martínez, O.F.M. Su sola presencia y su discurso lleno de detalles propios de nuestra espiritualidad clariana y de gratos recuerdos vividos en nuestra casa, donde hace años estuvo el Seminario Franciscano, nos hicieron sentir agradecimiento y alegría por el don de nuestro especial carisma. En su persona veíamos representada a toda la Orden.

Comenzó su intervención recordando cómo nuestra Madre Santa Clara escribió su Testamento y su Forma de vida después de casi cuarenta años de experiencia evangélica: “primero fue la vida y después el poner por escrito lo que estaban viviendo”. Pues algo parecido, continuó diciendo, ha ocurrido con este libro. Las Hermanas de este Monasterio han vivido ya cinco siglos en esta casa el carisma de la Santa Madre y ahora, con esta publicación tan cuidada nos invitan a dar un “paseo” por tres campos de flores: la vida espiritual, el arte y la historia de una comunidad contemplativa. A partir de esta idea central, el P. Eugenio puso de manifiesto, con profundo agrado y satisfacción, varios aspectos que le habían llamado la atención de nuestro libro.

En primer lugar citó los lugares o espacios del Monasterio que facilitan la vida espiritual y contemplativa de las Hermanas. En este sentido destacó cuatro zonas fundamentales: la iglesia, el coro bajo y el coro alto y una pequeña capilla situada en la clausura. Estos espacios, al concentrar un número mayor de obras de arte, son de gran ayuda para la Comunidad: en ellos se realizan las principales celebraciones-Eucaristía, Liturgia de las Horas, Adoración del Santísimo-, atrayendo con su belleza nuestras miradas para centrarlas en el Único y Sumo Bien.

Un segundo aspecto destacado es que con esta publicación se ofrece un trabajo de investigación muy completo, con numerosas citas del Archivo, datos de investigadores de Granada y cronistas de la Orden Franciscana. Sin duda esto podría ser una fuente para nuevas investigaciones.

El aspecto de la espiritualidad clariana y franciscana plasmado en el arte fue abordado seguidamente por el Padre. Destacó, a modo de ejemplo, algunas obras pictóricas y escultóricas relacionadas con la Encarnación, la Pasión, los santos Padres Francisco y Clara y San Antonio de Padua. Y añadió también que le había gustado mucho que las Hermanas señalasen la procedencia de numerosas obras de arte y documentación de los antiguos conventos franciscanos de San Francisco Casa Grande y San Antonio de los Franciscanos Descalzos.

Madre Sor Inmaculada Gutiérrez

Seguidamente mencionó agradecido los dieciocho años que pasó como formador en el Seminario Franciscano, en las dependencias cedidas junto a la Sala Capitular. Un tiempo muy especial que nunca olvidará. Finalizó con una anécdota muy entrañable relacionada con la Madre Sor Inmaculada Gutiérrez, Abadesa que murió en 1990. Recordó, que estando ya muy enferma, un día pasaron a verla todos los estudiantes y formadores y les dijo muy acertadamente a cada uno una palabra que les ayudó en su vida religiosa. Pocos días después falleció.

Todavía tuvo un breve tiempo para expresar su asombro y admiración por el modo en que la Reina Isabel la Católica y nuestra fundadora Sor Luisa de la Cruz supieron conjugar con tanto acierto los espacios arquitectónicos en cada una de las dependencias del Monasterio, de manera que todo gire en torno a la contemplación de la belleza.

Cantos a nuestra Señora

Una vez más, los generosos aplausos de los asistentes pusieron fin a la intervención del Padre Eugenio, dando paso ahora a la última actuación de las Hermanas que, en esta ocasión, estuvo compuesta de dos cantos dedicados a María Inmaculada.

El primero de ellos se titula “Canto llano de la Inmaculada Concepción de nuestra Señora”. Este canto, anónimo del siglo XVI-XVII, es una alabanza del misterio de amor que supone la Concepción Inmaculada de la Virgen María, patrona de toda la Orden Franciscana. Expone con gracia cómo el mismo Señor, en este misterio, cumple antes que nadie el mandamiento cuarto de la Ley de Dios. Dice así:

Todo el mundo en general
a voces, Reina escogida,

diga que sois concebida
sin pecado original, sin pecado original.

Si mandó Dios verdadero
al padre y madre honrar,

lo que Dios mandó guardar,

Él lo quiso obrar primero
y así esta ley celestial
en Vos la dejó cumplida,
p
ues os hizo concebida
sin pecado original, sin pecado original.

Inmaculada Concepción del Coro bajo del Monasterio de Santa Isabel la Real de Granada

El último canto, Tota Pulchra, puso el colofón a esta sencilla y hermosa presentación. Resultó entrañable contemplar cómo la gente se iba levantando poco a poco hasta quedar todos en pie mirando y cantando a la Virgen María. De esta manera, ella, que es la más hermosa, nos invita con amor materno a lo que ha sido nuestro principal deseo con la publicación de este “esperado libro:

“Conozcamos en lo bello al que es la belleza…
y sigamos al Amado por doquier”
(Cf. CCGG, n.8)

Para adquirir el libro, contacta con la comunidad de Hermanas Clarisas Franciscanas del Monasterio de Santa Isabel la Real de Granada:

Dirección postal: c/ Sta. Isabel la Real, 15 – 18010 Granada (España)

Teléfono: 958-277836

email: monasterio_gr@staisabellareal.es

web: staisabellareal.es

 

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