La sociedad de hoy necesita a los monjes y monjas de clausura, los “hitos que señalan el camino de Dios”.
Arrancamos el curso en Fundación DeClausura invitándote a adentrarte en la vida contemplativa.
En esta producción audiovisual explicamos que nuestro equipo está compuesto por laicos al servicio de los monasterios y conventos. Con ayuda de voluntarios, colaboradores, donantes y contemplativos, apostamos por desarrollar una misión de apoyo a los monasterios y conventos y de acercamiento al mundo esta realidad esencial de la Iglesia.
El vídeo institucional refleja las tres líneas de trabajo de esta Fundación: conocer, ayudar y orar.
Conocemos en profundidad la vida contemplativa gracias al trato cercano y cotidiano con las comunidades contemplativas y a la investigación de su Patrimonio Cultural Inmaterial. Este conocimiento y cercanía nos permite ser una ventana a la vida contemplativa que conecta a quienes viven fuera del claustro con quienes, desde fuera, se sienten de alguna manera atraídos por ellos y por su estilo de vida.
Estar cerca de las comunidades monásticas nos permite ayudar y atender sus necesidades diversas: desde la compra de alimentos básicos o el pago de suministros hasta la financiación de la formación de las novicias o de las obras en sus monasterios y conventos.
Damos a conocer y ayudamos a los monjes y monjas de clausura porque apreciamos el inmenso valor de su vida de oración. De ahí nuestra apuesta firme por el orar, por forjar vínculos espirituales con los contemplativos porque realmente los necesitamos. Necesitamos su oración, su intercesión; necesitamos su presencia en nuestra Tierra tan alejada de Dios; necesitamos escucharles, ser guiados por su sabiduría espiritual pues, como nos explica en el vídeo Sor Carmen, del Monasterio cisterciense de Nuestra Señora de Vico, ellos son “los hitos que señalan el camino de Dios”.
Con nuestro trabajo diario cuidamos esta realidad silenciosa y esencial para el mundo.