Fundado en el año 866, es restaurado por Alfonso III el Magno. El monasterio ha sido habitado por diferentes ordenes religiosas, monjes mozárabes procedentes de Córdoba, en 1.073 Alfonso VI dona el monasterio al Cluny, en 1.478 pasa a depender de la Orden de San Benito y finalmente en 1.891 se instalan los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia hasta nuestros días.
La fachada románica de su iglesia, con una antiquísima torre defensiva y llena de remiendos que delatan épocas diversas, contrasta con el resto del edificio, de corte herreriano, que data de la reconstrucción del siglo XVII. La Iglesia posee tres naves con crucero y tres ábsides, separadas por pilares cruciformes sin columnas, y la portada es románica. Lo más antiguo es la puerta del hastial y el cubo rectangular que aún se conservan, si bien los capiteles recuerdan a Frómista y Silos.
Los capiteles de la portada, además de ornamentales, cuentan historias: uno representa la avaricia (hombre con bolsa), otro la lujuria (mujer con serpientes que le muerden) como pecados capitales.
