Santa Teresa de Jesús llegó a Palencia el 28 de diciembre de 1.580 y fundó a la mañana del día siguiente un convento de carmelitas descalzas. En un principio se situaron, con mucha pobreza, en la actual calle Colón. Para la constitución de este cenobio en tan corto espacio de tiempo fue ayudada por Gerónimo de Reinoso y del obispo Álvaro Hurtado de Mendoza. Posteriormente se trasladarían a una nueva sede teniendo como advocación Nuestra Señora de la Calle, patrona de la ciudad. En esta nueva ubicación residieron hasta 1.613, a pesar de los problemas que la esta localización albergaba, pues el ruido y el tránsito continuo las alejaban del retiro y la oración.
Su ultimo traslado se produce en 1.972 al nuevo monasterio e iglesia. Ambos son de nueva construcción, se distribuye en dos plantas, con un amplio terreno para huerta con dos ermitas y cementerio.
En la adecuación de la iglesia se emplearon los dos retablos laterales (el de Sta. Teresa y el de la Virgen del Carmen), de la escuela de Gregorio Fernández, la imagen de San José, el tabernáculo y un crucifijo de Gregorio Fernández.
