El Monasterio fue fundado a principios del siglo XIV por la reina regente de Castilla D. María de Molina basándose en el palacio cedido a tal fin por D. Alfonso, obispo de Coria. La reina cedió provisionalmente el nuevo cenobio a las monjas del cercano Real Monasterio de Santa Clara, hasta que en 1.316 entró a habitarlo la comunidad de monjas canónigas de la Orden Premonstratenses que tenía su viejo y precario convento en la vega del río Duero.
Su arquitectura y mobiliario aúnan elementos góticos, morisco-mudéjares y renacentistas. La iglesia es de planta basilical de nave única y está adosada al patio por el muro de poniente. El retablo mayor, clasicista de transición del Renacimiento al Barroco, fue acabado en 1.615 por el artista Gaspar Dacosta. El Monasterio posee un claustro de forma cuadrada que se amplió hacia 1.580 con la realización de dos nuevas crujías. A esta ampliación renacentista sobrevivieron dos arcos de yeserías de trazas gótico-mudéjares con decoración floral.
