Este monasterio sigue vivo tras ocho siglos de historia, habitado por trece monjas de la Orden del Císter. En el siglo XI existían en este lugar un monasterio dedicado a San Vicente que pasó a manos de Don García Fernández (mayordomo real) y su esposa doña Mayor Arias en 1223. Los nuevos propietarios decidieron reconvertirlo en cenobio femenino del Císter solicitando a la casa madre de la Orden en España -Las Huelgas de Burgos
De esa época han sobrevivido el claustro y la iglesia abacial. El primero es de estilo tardorrománico, tiene planta ligeramente rectangular y sus cuatro galerías están formadas por arcos de medio punto, sustentados por columnas cilíndricas pareadas y con capiteles que muestran una esquemática decoración con hojas vegetales. La iglesia abacial es de estilo gótico, se edificó a lo largo del siglo XIII, tiene una sola nave y en su airoso y elegante ábside se pueden rastrear influencias estilísticas de la Catedral y de Las Huelgas de Burgos.
